Sabrosa

La carne de conejo tiene un sabor suave que permite absorver muy bien los aromas de los acompañamientos que utilizamos en nuestra cocina. Esa característica la convierte en una carne muy versátil y gustosa para cocinar en arroces, macerados, frituras, escavechados, etc.

 

Saludable

La carne de conejo nos aporta proteínas de alta calidad con todos los aminoácidos necesarios para mantener en óptimo estado nuestras estructuras corporales. Su contenido de colesterol es bajo, por lo que lo hace muy recomendable para prevenir enfermedades cardiovasculares. Su bajo contenido en ácido úrico, mucho menor que en otras carnes, la hace apta para personas con hiperuricemia o gota. Al ser también baja en sodio la hace igualmente recomendable en casos de hipertensión arterial.

 

Nutritiva

La carne de conejo es baja en calorías y colesterol. Contribuye al aporte de nutrientes esenciales para la actividad física como son potasio, fósforo o selenio, además de una aportación rica de vitaminas B3, B6 y B12, indispensables para reducir la fatiga e incrementar el buen funcionamiento de los huesos y músculos. Cabe destacar también su aportación en vitamina E, indispensable antioxidante. Otra de sus ventajas es la aportación de magnesio, zinc y hierro. Se trata pues de una carne capaz de dar fuerza a nuestro organismo de una manera equilibrada.

 

Ligera

La carne de conejo, a diferencia de las carnes rojas, es de fácil digestión y asimilación de sus nutrientes. Todas sus características nutricionales la convierten en una carne muy completa, capaz de llenar de sabor nuestro paladar, a la vez, que completar nuestras necesidades nutricionales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.